Mujeres cerveceras, ¿Quién dijo que este era un negocio solo de hombres?

2019-03-19T10:34:07+00:00marzo 19, 2019|

No es secreto que las mujeres y la cerveza tienen una larga historia. Sabemos que las sacerdotisas egipcias eran las encargadas de producir bebidas a base de granos fermentados y que la primera receta de cerveza registrada fue en un himno mesopotámico dedicado a la diosa Ninkasi. Mucho se ha dicho ya de cómo aquellas, mal llamadas brujas, en realidad cerveceras, ponían a disposición de los trabajadores embriagantes brebajes que los transformaban casi en bestias, pero se nos olvida mencionar que estas mismas pócimas representaban una de las pocas fuentes de agua potable conocidas en ese momento. Pero poco se habla de las brujas modernas, mujeres que han decidido romper con los clichés y se han dedicado a poner en nuestras meses pintas de refrescante y aromática cerveza.

Estas mujeres, desafían la idea de que un mundo cervecero dominado únicamente por hombres. No es tarea fácil, pues durante décadas las campañas de márketing de las propias compañías cerveceras centraron su target en los varones, relegando a la mujer a un plano ornamental dentros de los propios anuncios.

No así la industria de la cerveza artesanal, la cual ha recibido con los brazos abiertos a talentosas mujeres que día a día empujan los límites de lo que creemos saber de la cerveza. De acuerdo con el Reporte de la Industria 2017 realizado por la Asociación de Cerveceros Independientes de la República Mexicana (ACERMEX), el 26% de los trabajadores del ramo cervecero son mujeres. Se pueden encontrar mujeres en todas las áreas: producción, mercadotecnia, dirección de las cervecerías, jueces y sommeliers de cerveza. Estas son algunas de esas apasionadas mujeres que nos cuentan cómo descubrieron y cómo hacen crecer la industria:


Carolina Aragón
Jefa de Planta – Cervecería La Silla
Ciudad de México

Mi primer acercamiento con la cerveza fue de pequeña, en Orizaba Veracruz, de donde soy originaria, ya que en esta ciudad se situaba una planta de la cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma, hoy Heineken. Era una de las empresas más importantes de la zona, y debido a esto las tiendas, los restaurantes, y, en general, la vida económica del lugar giraba en torno a ella. Por lo mismo, me hacía ilusión trabajar en una cervecería, no obstante todos me decían que era un trabajo para hombres. Esto, más que desanimarme, me impulsó a buscar mis sueños, logré ingresar a la Facultad de Química de la UNAM en la Lic en Química de Alimentos. Durante la carrera cursé la materia de “malta y cerveza” y todas mis dudas se disiparon, me enamoré de hacer cerveza.

Poco antes de terminar mis estudios, una amiga y yo comenzamos nuestra propia cervecería artesanal. Nos reuníamos cada fin de semana a hacer cerveza, experimentando, recalculando y perfeccionando nuestras recetas. Cuando empezamos había muy pocas cervezas artesanales mexicanas y los que se dedicaban a hacerla no tenían una formación científica como la nuestra por lo que nos sentimos que teníamos una gran ventaja. Por desgracia no tuvimos los suficientes recursos para continuar con el proyecto.

Tiempo después entré a trabajar en Cervecería La Silla, la oportunidad que había estado esperando en todos estos años, ahora soy jefa de planta, trabajo que realizo orgullosamente.

Para mí no fue sencillo el poder incursionar en la industria cervecera, como mujer me enfrenté a muchos prejuicios como que me consideraran débil o incapaz de hacer cerveza o incluso degustarla. Es muy importante alentar a otras mujeres que tienen el mismo sueño que yo, y que volteemos a vernos, apoyarnos entre nosotras para ganar visibilidad, para generar mejores oportunidades, porque somos capaces, eficientes, talentosas y también amamos la cerveza.


Alis Weber
Fundadora – Cerveza Los cuentos
Puerto Vallarta, Jalisco

Yo nací en Suiza, en una familia con una gran tradición en la preparación de bebidas, mi familia materna produce cerveza desde 1826 y la paterna vino. Estudié antropología y derecho internacional, y para terminar mi maestría en antropología viví varios años en Perú, Bolivia y Argentina. Llegué a México por primera vez en el año 2002. Desde entonces el país me atrapó y regresaba cada oportunidad que tenía. Me enamoré de México – de sus culturas, su comida, sus playas y ciudades. Pero note que la calidad de las cervezas comerciales, que eran las únicas que estaban disponibles en ese entonces, no representaban la riqueza que yo conocía. Fue ahí cuando surgió la idea de formar Cerveza Los Cuentos: Una cerveza de alta calidad, que cuenta leyendas Mexicanas en sus etiquetas. Una fusión entre antropología y cerveza artesanal.

Cerveza Los Cuentos salió al mercado en el año 2015 en Puerto Vallarta. Actualmente estamos presentes en Puerto Vallarta, Riviera Nayarit, Tepic, Guadalajara, CDMX, Los Cabos, Hong Kong y Tailandia.

Para mí, hacer cerveza significa continuar con el legado familiar y siento que también es una oportunidad para educar al público sobre lo que es cerveza, y a través de mis etiquetas recordarles la inmensa riqueza cultural mexicana, que la veces olvidamos.


Gaby Calderón
Marketing – Tiny Bastards Badass Brewery
Guadalajara, Jalisco

Soy el rostro femenino (y más amable) de una marca que pudiera resultar intimidante: Tiny Bastards Badass Brewery. Mi incursión en el mundo cervecero fue más el resultado de la casualidad que un objetivo en mi carrera de mercadóloga; enfocada en el mundo de las Neurociencias. Cuando mi esposo, con varios años desempeñándose en el mundo cervecero, se decidió a crear su propia cervecería, vi la oportunidad perfecta de aplicar mis conocimientos de Marketing Emocional y apoyarlo. Ninguna marca por más atractiva que sea, puede funcionar si el producto detrás de la etiqueta carece de valor; me dediqué a planear una arquitectura de marca acorde a la calidad de nuestra cerveza.

La pensé en grande, tan grande como la defensa que se tuve que hacer para que Tiny Bastards no fuera considerado como una falta a la moral en su proceso de registro de marca y al mismo tiempo muy Tiny, si se toma en cuenta que es una empresa familiar y la marca tiene una año y medio desde su incursión en el mercado. Me da mucho orgullo reconocer que en su primera incursión a Cerveza México el año pasado, Tiny Bastards obtuvo su primera medalla; una gran victoria, para una marca “pequeña”.

Aunque yo no cocino la cerveza si me considero una mujer en el medio cervecero. Esto representa para mí la oportunidad de ser creativa de manera constante, a nivel personal el poder involucrarme en Tiny Bastards y en el medio cervecero que era algo desconocido para mí, al menos hasta el 2017. También es una manera aplicar lo que más me gusta de mi profesión de mercadóloga; como me enfoqué mucho a neuro, había dejado de lado la parte relacionada con publicidad, merca, marcas y he vuelto a descubrir que me encanta.

Esta industria es un reto constante, muy distinta a otras que había conocido, es mucho más juguetona y lúdica; pero también siempre trato de ser profesional; es como una línea delgada para mí; pero me encanta.

Creo que eso es lo que más me gusta del trabajo, es convivir con personas increíblemente distintas, y estar siempre pensando a futuro. Es un medio que si lo tomas en serio te obliga a estar pensando en tendencias, ingredientes nuevos, estilos nuevos, empaques nuevos, eventos a cada rato…

Me da gusto ver cómo cada vez hay más mujeres dentro de la industria, desde maestras cerveceras hasta gerentes, encargadas de ventas, etc, que han ayudado a igualar el camino para todas. He tenido muy buenas experiencias y de apoyo de increíbles con compañeros cerveceros para seguir creciendo en esta industria.


Mayra Fabiola Tello Padilla
Coordinadora de Laboratorio – Cervecería Nacional Morelos
Morelia, Michoacán

Mayra es el ejemplo que detrás de una deliciosa y gran cerveza se encuentra una gran mujer. Ella es la coordinadora de laboratorio en la cervecería Nacional Morelos, enfoca sus conocimientos en ingeniería bioquímica al cultivo, escalamiento y preservación de cepas de levadura y desarrollo de productos, lo que le permite apoyar al gremio cervecero a nivel nacional con análisis fisicoquímicos de la cerveza y asesoría en proyectos de este ramo.

Para mí ser cervecera significa materializar la pasión por el desarrollo e innovación de una bebida ancestral con gran auge social y económico. Me gusta que no importa cuán preparada esté para mi trabajo, la industria me reta constantemente y no dejo de aprender.

Desde que inicié mi carrera, me sentí atraída por el estudio fenotípico de levaduras y la industria cervecera representa un campo amplio en el cual puedo comprender desde un ángulo distinto al laboratorio su metabolismo y así aportar mejoras al mismo.

Para mí el principal reto es la identificación y corrección de problemas de calidad que se puedan encontrar en las bebidas.


Alessandra Fernández
Brand Manager – Cerveza Rrëy

Si me hubieras preguntado hace 5 años si me veía trabajando en una cervecería artesanal te hubiera contestado que no, hace 5 años ni me gustaba la cheve. Siempre pensé que terminaría trabajando en algún lugar de belleza o moda por que siempre he tenido interés sobre esos temas.

Pero, poco a poco la cheve fue convirtiéndose en una parte de mi vida. Primero en mi casa, con mi papás que siempre han sido cerveceros y organizaban viajes a estados unidos para probar diferentes cervezas que no encontraban en México. Además a lo largo de mi carrera trabajé en varios proyectos de investigación sobre cerveza y sin querer empecé a interesarme cada vez más en el tema. Ahora, uno de mis planes favoritos de fin de semana es ir con mi novio a comprar diferentes cervezas artesanales y crear maridajes y experiencias alrededor de ellas.

Empecé a trabajar en la industria de la cerveza artesanal cuando entré a Cerveza Rrëy como practicante de mercadotecnia en junio del 2018 y actualmente tengo el puesto de Brand Manager. Me gusta mucho lo que hago, desde el proceso creativo de la generación de contenido, hasta tener contacto con nuestros consumidores en eventos offline. Lo que más me gusta de mi trabajo es que es una industria que se presta a que conectes con otras personas por medio de una misma pasión (la cerveza). Creo que como mujeres tenemos ciertos retos dentro de esta industria ya que es dominada por hombres. Sin embargo, en Rrëy me he topado con hombres apasionados por lo que hacen, con un verdadero gusto por enseñarle a todos lo que hay detrás del mundo de la cerveza artesanal, sin importar si eres hombre o mujer. Tenemos un ambiente laboral divertido y experimental, lo que se transmite tanto en el contenido que genero, como en los estilos que producen ellos. Se podría decir que hoy, junto con mis compañeras, nosotras somos las Rrëinas.


Elizabeth Rosas
Cervecería Calavera
Ciudad de México

Para mí, la cerveza es experiencia, emoción y pasión. Cervecería Calavera fue fundada en el 2008 por Gilbert Nielsen y Elizabeth Rosas. Desde el inicio nos hemos dedicado el 100% de nuestro tiempo a todo lo relacionado con la cervecería, cada uno en su área de conocimiento. Calavera llega junto con la segunda oleada de cervecerías, en la historia de la cerveza artesanal en México. Cuando iniciamos, había apenas un puñado de cervecerías artesanales y entre ellas difícilmente ubicábamos mujeres. Era en verdad una industria muy pequeña, que apenas empezaba a conformarse en México, y se podía contar con los dedos de una mano a las mujeres en el gremio.

A pesar de ser una industria históricamente dominada por hombres, siempre he sentido la calidez y apoyo de los cerveceros, en un inicio, éramos muy pocos y compartíamos nuestras experiencias y nos apoyábamos mutuamente para tratar de resolver los problemas (que eran muchos) a los que nuestra pequeña industria se enfrentaba. Como mujer, la parte difícil no era tanto dentro del gremio, si no con todas las demás instancias donde los hombres aún dominan el terreno.

Ha sido un proceso muy interesante ver como ha crecido y evolucionado el mercado y la cultura de la cerveza artesanal, y gracias a esto, la mujer mexicana ha podido descubrir un nuevo gusto: el gusto por la cerveza. Ha sido muy grato poder ser parte del inicio de una cultura cervecera más incluyente, en donde las mujeres han descubierto una gran variedad de cervezas para disfrutar, sin importar si son muy robustas, amargas y/o obscuras.

De igual manera el crecimiento del número de mujeres que trabajan en la industria es notable, hay mujeres cerveceras que se involucran en todos los procesos, tanto de operación, administrativos, comerciales, de difusión y mercadotecnia.

Me gusta pensar que los tiempos están cambiando, y a pesar de que aún no somos millones de mujeres cerveceras, creo que vamos en buen camino.


Jessica Martínez
Cervecera y Juez – Cervecería Malteza
Ciudad de México

Todo comenzó hace casi 10 años cuando probé mi primer cerveza artesanal (soy comunicóloga de profesión pero cervecera de corazón) y me sorprendió mucho la diferencia de sabores y aromas comparada con las que normalmente consumía, y así como comienzo mi búsqueda por productos que ofrecían algo más que simplemente una cerveza clara u oscura; conforme iba conociendo más cervezas, más eran mis dudas y curiosidad por aprender de esta gran bebida. Un día descubrí una tienda llamada La Belga y desde entonces comencé a visitarla cada 15 días para comprar mi dotación de cervezas. En 2013 encontré un diplomado para la formación de Sommelier en cervezas, el siguiente año me certifiqué como juez, empecé a dar catas. Me gustaba mucho ver la sorpresa y expresiones de la gente al probar cervezas tan desconocidas para ellos. Terminé el curso y me dí cuenta de que parte de la labor de un juez es seguir en capacitación y aprendizaje de manera constante, así que decidí comenzar a elaborar cerveza, mi primer cerveza la metí a Copa Cerveza México Amateur y ganó medalla de bronce (2014), lo que me motivó para seguir elaborando más recetas. Un amigo que vio en redes lo que estaba haciendo, me invitó a un festival de food trucks y cerveza, sin pensarlo le dije que sí y fue la mejor decisión que pude tomar porque a partir de ese momento, se creó Cervecería Malteza como tal.

Elabora 6 diferentes estilos de cerveza en casa, únicamente era para festivales. Cuando decidí de que era a lo que quería dedicar el 100% de mi tiempo me quedé con un estilo solamente para poder incrementar la producción y tener más control y estabilidad en el producto. Elegí la receta a la que le veía más potencial, y así en agosto de 2015 nació Morrigan y comencé a comercializarla de manera formal. Mi móvil es el gusto y pasión por la cerveza, por eso la respeto y trato de mejorar siempre, seguir aprendiendo para tener una estabilidad en la calidad del producto.

Para mí, ser cervecera significa poder crear y compartir experiencias, sensaciones y momentos en una botella. Significa aprendizaje, crecimiento y es un reto cada día en todos los ámbitos, desde las limitantes físicas (cuando tengo que cargar costales de malta o barriles que ahí es donde entra el ingenio) hasta la parte cultural y social; es romper paradigmas en todos los sentidos y al hacerlo, te das cuenta de que solo hay que buscar la forma de hacerlo y de que todo es un proceso que si lo haces bien, te lleva al resultado deseado.

Durante estos casi 4 años, Morrigan ha ganado varias medallas dentro y fuera del país (Perú, Chile y Japón), siendo la más significativa en 2016 cuando recibió el premio de mejor cerveza de la competencia en Copa Latinoamericana de Cervezas Artesanales. En 2018 fui parte de la primer colaboración de una cerveza hecha con ingredientes mexicanos en Japón y actualmente estoy desarrollando una cerveza para un restaurante de cocina mexicana en Madrid, España.

Mi labor de juez continúa (en 2018 me certifiqué como juez de hidromiel) y también se ha expandido internacionalmente (Portland, Japón, Perú, en este 2019 seré parte del jurado del Great American Beer Festival, nuevamente de la International Beer Competition en Japón y en 2020 de la World Beer Cup). Además de la producción me dedico a impartir catas, talleres, capacitaciones y consultorías.


Antonieta Carreón
Cervecera y Fundadora – Casa Cervecera Madrina
Ciudad de México

En el 2007 tuve la oportunidad de irme a vivir a Buenos Aires, un lugar en donde la cerveza artesanal ya era parte de la vida cotidiana. Sin embargo, la mayor parte del tiempo que estuve allí, estuve trabajando como psicóloga y la cerveza únicamente era un disfrute del día a día. No sabía qué era la cerveza artesanal. Fue hasta el 2013, en un viaje que hice a la Patagonia en donde tuve un acercamiento más certero con la industria artesanal. Fue en una cervecería llamada Berlina, pude escuchar una reunión de personas que hablaban de cómo la cerveza era su trabajo y pensé “¡Qué buena onda!” Cuando decidí regresar a México, el recuerdo de esos cerveceros permanecía muy vivo en mi mente, por lo que empecé a buscar cursos de elaboración para poder ingresar en este mundo y fue una sorpresa porque nunca imaginé que me fuera a gustar tanto. Tomé cursos en San Luis Potosí, Querétaro, CDMX y empecé a hacer cerveza en casa de mis papás. Después de un año y medio de pruebas y estudios decidimos abrir la cervecería como negocio familiar.

Acabamos de cumplir 4 años con la cervecería y además de ser la cervecera y fundadora de Madrina también doy cursos de elaboración, soy docente en la Academia Mexicana de Eno-Gastronomía (AMEG) y he sido juez en competencias. La idea de diversificar mi trabajo siempre ha sido impulsada por las ganas de sumar cada vez más gente a que prueben las cervezas independientes o se sumen a este movimiento haciendo cervezas de buena calidad para que cada vez más gente se acerque a este bonito mundo.