¿De qué hablamos cuando hablamos de cerveza?

2018-10-08T13:46:13+00:00febrero 17, 2018|

La cerveza es una bebida alcohólica hecha a partir de la infusión y fermentación de cereales. Esto quiere decir que todas las cervezas, parten de los mismos 4 ingredientes: agua, grano (principalmente cebada malteada, aunque existen algunas cervezas hechas además con trigo, arroz o incluso maíz azul), levadura y lúpulo.

El grano se hierve para convertir los almidones en azúcares fermentables. A este caldo se le llama mosto. Casi al final de la ebullición se agrega el lúpulo. El lúpulo es una flor muy aromática la cual actúa como conservador y desinfectante, además de ser el responsable del amargor de la cerveza. Posteriormente se deja enfriar el mosto y se agregan las levaduras y es aquí donde comienza la magia. Las levaduras transforman los azúcares del mosto en alcohol y CO2, en otras palabras: en cerveza.

Cada uno de los ingredientes seleccionados para estar en una cerveza, son producto del diseño de un cervecero a fin de producir sensaciones específicas en su público. Por ejemplo, ¿ese fantástico y cítrico aroma a lúpulo? Es resultado de elegir entre cientos de variedades de lúpulo, así como el momento en el que son añadidos a la mezcla. ¿Ese delicioso sabor a café y nueces? Se debe a aquellas maltas que fueron tostadas para que adquirieran mayor color y profundidad. Todo bajo el poder transformador de las levaduras las cuales proveen de una personalidad muy especial a cada cerveza.

Describiendo una Cerveza

Podemos hablar de cientos de estilos de cerveza diferentes. Cada estilo describe la apariencia, el sabor, ingredientes y, en ocasiones, su origen. Un estilo es una etiqueta que nos guía para saber qué esperar de una cerveza en particular.

Todos estos estilos se pueden separar en tres grandes familias: ales, lager y lámbicas.

Las cervezas lámbicas son producto de levaduras salvajes de origen belga, por lo que en México son difíciles de encontrar.

Las cervezas ale o de alta fermentación son aquellas que se fermentan con temperaturas cálidas, esto hace que el proceso sea de menor duración y que sus levaduras trabajen desde la parte superior del mosto. En esta categoría encontramos las Pale Ale, Amber Ale, Brown Ale, así como las Porter y Stout, por mencionar algunas.

Las cervezas lager o de baja fermentación son aquellas donde las levaduras trabajan en la parte inferior del mosto. Fermentan a una temperatura más baja por lo que el proceso es más lento. Éstas son las cervezas dominan el mercado. Algunos de los estilos más populares son las Vienna y Pilsner, aunque también existen Bock, Märzen, Kölsch, etc.

¿Cómo probar una cerveza?

Ahora sí, si tenemos una deliciosa cerveza al frente ¿qué hacer?

¡Huélela!

Lo primero que se aconseja cuando estamos frente a una nueva cerveza es olerla. ¡Sin pena! Mete la nariz dentro del vaso (cuidado con la espuma) y respira profundamente. ¿A qué te recuerda?

  • ¿Encuentras pan, miel, café o chocolate en su aroma? Esos aromas son producto de las maltas.
  • ¿Te recuerda a alguna fruta en particular? ¿O tal vez a pinos o incluso a tierra mojada? Muy probablemente te enfrentes a olores  provenientes del lúpulo.
  • Si detectas el aroma de alguna especia como vainilla o pimienta, seguramente serán producto de la levadura.

¡Veela!

¿Es clara, media u oscura? ¿Qué tan turbia está? ¿Cuál es la textura de su espuma?

¡Pruébala!

Toma un trago y paséalo por tu boca. Da un segundo trago y espera un momento.

  • ¿Es dulce, amarga, ácida o salada?
  • ¿A qué sabores te recuerda?
  • ¿Cómo se siente? ¿Tiene mucha carbonatación? ¿Su sabor pasa rápido o permanece en tu boca?

Ahora estás listo para ir corriendo a la tienda y empezar a probar diferentes estilos de cerveza. Estamos seguros que más de uno conquistará tu paladar.